La economía mexicana se contrajo 0.8% entre enero y marzo de 2026, según la Estimación Oportuna del PIB que el INEGI publicó el 30 de abril. Es la peor caída trimestral desde el shock pandémico de 2020 y, sumada al −0.6% del cuarto trimestre de 2025, mete a México en la definición técnica de recesión que el país había logrado evitar durante todo 2024 y 2025.
A tasa anual el PIB apenas avanzó 0.2%, prácticamente cero. La cifra rompe la racha de cuatro trimestres consecutivos al alza y ratifica lo que la encuesta del sector privado de Banxico publicada también esta semana ya anticipaba: el crecimiento de México en 2026 será menor del que se proyectaba hace un mes.
Los servicios perdieron su papel de amortiguador
El dato sectorial es la parte más incómoda. Durante 2024 y 2025 la industria mexicana acumuló más de dos años consecutivos de contracción, pero los servicios —turismo, comercio, transporte— absorbieron el golpe y mantuvieron a la economía en territorio positivo. Ese dique se rompió en el primer trimestre.
El desglose anual del PIB oportuno deja la radiografía clara: las actividades terciarias crecieron 0.9%, las primarias retrocedieron 0.1% y las secundarias se hundieron 1.1%. Pero medido contra el trimestre anterior, los tres sectores cayeron, incluido el de servicios con un −0.6%. La industria —construcción, manufactura, minería— arrastra la peor parte. La construcción acumula nueve trimestres con ajustes a la baja en obra pública y privada.
La encuesta de Banxico confirma el diagnóstico
43 grupos de análisis y consultoría nacionales y extranjeros respondieron entre el 20 y el 28 de abril la encuesta mensual del Banco de México sobre expectativas. Los especialistas recortaron su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026 a 1.35%, desde el 1.44% que proyectaban en abril. La inflación general esperada para el cierre del año subió de 4.21% a 4.38%, alejándose del objetivo de 3% del banco central.
La combinación es lo que los economistas llaman estanflación incipiente: menos crecimiento y más precios al mismo tiempo. Los principales riesgos que el sector privado señala detrás del recorte son tres: inseguridad pública, comportamiento de los precios del petróleo y orientación de la política monetaria estadounidense.
Lo que sigue: Banxico decide el jueves 8
La Junta de Gobierno de Banxico se reúne este jueves 8 de mayo para anunciar su decisión sobre la tasa de interés, que hoy se ubica en 6.75%. La encuesta Citi anticipa que el banco hará una pausa este mes y reanudará los recortes en junio, cuando ya tenga sobre la mesa la confirmación del PIB definitivo del primer trimestre —que el INEGI publica el 22 de mayo— y la lectura de inflación de mayo.
El consenso del sector privado proyecta la tasa de referencia en 6.50% al cierre de 2026: un solo recorte adicional en lo que resta del año. Si la economía sigue desacelerando, esa proyección puede moverse rápido a la baja. Cada cuarto de punto que Banxico mueva tiene impacto directo sobre las tasas hipotecarias, las tarjetas de crédito y los créditos automotrices.
Qué cambia para tu bolsillo
Una contracción del PIB no es una abstracción macroeconómica. Concanaco-Servytur emitió esta semana una alerta concreta: si el consumo interno no se reactiva, el riesgo se traslada al empleo formal y a los negocios familiares. La cámara documenta que más del 60% de las micro y pequeñas empresas mexicanas reportan ventas a la baja respecto al primer trimestre del año pasado.
Para el peso, el ajuste a la expectativa de crecimiento ya se reflejó: los analistas movieron su proyección de tipo de cambio para el cierre de 2026 de 18.10 a 18 pesos por dólar, una mejora marginal que paradójicamente convive con la revisión a la baja del PIB —la lectura del mercado es que Banxico mantendrá la tasa más alta más tiempo, lo que sostiene al peso aunque la economía se enfríe.
Para el ahorrador con dinero en Cetes, la noticia es relativamente buena: si Banxico solo baja una vez más en 2026, los rendimientos reales de la deuda gubernamental se mantendrán cerca del 3% real anual. Para el deudor con tarjeta o crédito automotriz a tasa variable, el alivio se demora hasta junio.
El dato que pocos miraron
Hay un número que el INEGI publicó el mismo día y que casi nadie destacó: la inversión fija bruta —el indicador que mide cuánto está construyendo y comprando maquinaria el sector privado— lleva nueve meses consecutivos en terreno negativo. Cuando las empresas dejan de invertir, no es una pausa coyuntural. Es la señal más clara de que el ciclo entra en una fase distinta.

El 22 de mayo el INEGI publica las cifras definitivas del PIB del primer trimestre. Si confirman o profundizan el −0.8%, la conversación dejará de ser sobre desaceleración y pasará a ser sobre cuánto durará la recesión técnica. Y la respuesta dependerá, casi entera, de lo que Banxico decida el jueves siguiente y de cómo evolucione la negociación comercial con Estados Unidos en los próximos noventa días.