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La inversión pública se desploma 44.9% en México: el peor nivel en 35 años

La inversión pública se desploma 44.9% en México: el peor nivel en 35 años

-44.9%: la cifra que define el arranque de 2026

La inversión productiva del gobierno federal de México cayó 44.9% en términos reales durante el primer bimestre de 2026 — la mayor caída desde que existen registros comparables en 1991. Entre enero y febrero, el sector público federal ejerció apenas $87,073 millones de pesos en inversión física, el monto más bajo en cinco años.

Los datos provienen de los informes de Finanzas Públicas que la Secretaría de Hacienda envió al Congreso esta semana. La caída no es un ajuste menor: es un desplome histórico que afecta infraestructura, maquinaria, equipo y bienes tangibles — todo lo que un gobierno invierte para que la economía crezca.

Energía: el epicentro del colapso

El desglose sectorial revela dónde se concentra el problema. La inversión en energía se desplomó 75.3% en términos reales, pasando de $95,498 MDP en el primer bimestre de 2025 a solo $24,552 MDP en 2026. Dentro de energía, los hidrocarburos (Pemex) cayeron 78% y el sector eléctrico (CFE) bajó 6%. Comunicaciones y transportes registró una caída del 65.7%.

Dato revelador: si se excluye a Pemex del cálculo, la inversión física habría subido 5.4%. El problema está concentrado en las empresas productivas del Estado.

La justificación que no cuadra

Hacienda argumentó que la caída responde a la "implementación de un nuevo esquema de inversión pública y mixta, derivado de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura para el Bienestar." El problema con esa explicación: la ley se aprobó el 26 de marzo de 2026 — casi un mes después del periodo reportado (enero-febrero).

El 3 de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un Plan de Infraestructura que contempla $5.6 billones de pesos a lo largo del sexenio para proyectos de energía, ferrocarriles y carreteras con participación del sector privado. La convocatoria energética recibió propuestas por 37.7 gigavatios — cinco veces más que los 7.5 GW convocados — lo que evidencia demanda de inversión privada.

El contexto macro: una economía sin impulso

La caída en inversión no llega sola. El IGAE (Indicador Global de la Actividad Económica) registró una contracción de -0.9% mensual en enero de 2026 — el peor inicio de año desde 2009. El PIB de 2025 cerró en apenas 0.6%. Las proyecciones para 2026 rondan el 1.8% (BBVA), aunque Hacienda estima entre 2.5% y 3%.

El déficit público del primer bimestre se recortó 81.6% (de $128,100 MDP a $23,600 MDP), pero los gastos generales crecen más rápido que los ingresos: el gasto neto subió 2.5% contra un aumento de solo 2% en ingresos. La deuda pública en su medida más amplia (SHRFSP) creció 2.2% real para cerrar febrero en $18.69 billones de pesos.

Lo que significa para la economía real

La inversión pública en infraestructura no es solo un número en un reporte de Hacienda. Cada peso invertido en carreteras, plantas eléctricas, agua potable o conectividad tiene un efecto multiplicador: facilita que las empresas produzcan, que las mercancías se muevan y que las regiones se integren a los mercados. Cuando esa inversión cae al nivel más bajo en 35 años, el mensaje para el sector privado es complicado.

Esto se conecta directamente con la crisis que enfrentan los transportistas que amenazan con paralizar el país el lunes 6 de abril: carreteras deterioradas, inseguridad sin atención y un diésel a $35 por litro que devora sus márgenes. La infraestructura que no se construye hoy se paga mañana — en empleos que no se crean y en un crecimiento que no llega.

Redacción Tracción