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Megabloqueo 6 de abril: el costo económico del paro nacional de transportistas y campesinos

 Megabloqueo 6 de abril: el costo económico del paro nacional de transportistas y campesinos

Este lunes 6 de abril de 2026, transportistas y campesinos cumplen su amenaza: el megabloqueo nacional arrancó a las 7:00 de la mañana con cierres en carreteras de al menos 20 estados. La autopista México-Querétaro, uno de los corredores logísticos más importantes del país, está entre las vías afectadas.

La Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) convocaron al paro indefinido tras considerar que la reunión del 1 de abril con la Secretaría Particular de la presidenta Claudia Sheinbaum no arrojó soluciones concretas a las demandas del sector.

Las carreteras bloqueadas

Los bloqueos afectan los principales accesos a la Ciudad de México y corredores industriales del centro, Bajío y occidente del país. Entre las autopistas con cierres parciales o totales se encuentran la México-Querétaro, México-Puebla, México-Pachuca, México-Cuernavaca, México-Toluca, Arco Norte, Circuito Exterior Mexiquense, la Carretera Federal 45 (Panamericana), la autopista Salamanca-Celaya, la Carretera Federal 49 (Zacatecas-San Luis Potosí) y la autopista de Occidente (15D).

En paros anteriores de la ANTAC, los bloqueos han durado entre 4 y 10 horas, aunque esta vez la organización declaró el paro como indefinido.

Lo que exigen

Las demandas de los transportistas se concentran en cinco ejes: seguridad permanente de la Guardia Nacional en carreteras federales, eliminación de retenes identificados como puntos de extorsión, retiro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al diésel, creación de una fiscalía especializada en delitos contra el transporte de carga, y créditos accesibles para la renovación de flotillas.

Los campesinos del FNRCM se suman con demandas propias: precios de garantía justos para granos básicos, freno a importaciones desleales, regulación contra monopolios agrícolas y acceso a financiamiento sin tasas abusivas.

El costo económico

La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), que agrupa a sectores que representan tres cuartas partes del empleo formal y el 80% del PIB, advirtió que la movilización "podría impactar accesos carreteros clave, corredores logísticos estratégicos y rutas fundamentales para el comercio".

"En la economía real, cada hora de bloqueo afecta la productividad, la certidumbre y el sustento cotidiano de millones de personas", declaró Octavio de la Torre, presidente de Concanaco Servytur. La organización reconoció que las causas del paro son legítimas, pero pidió privilegiar el diálogo.

El transporte de carga por carretera mueve más del 55% de las mercancías en México. Un día de paro generalizado implica retrasos en cadenas de suministro, desabasto en centros de distribución, pérdidas para la industria manufacturera y presión adicional sobre los precios de alimentos y bienes de consumo.

Impacto en Querétaro

Para la industria de Querétaro, el megabloqueo tiene consecuencias directas. La autopista México-Querétaro es la arteria principal que conecta al corredor industrial del Bajío con la Ciudad de México, el puerto de Veracruz y los mercados de exportación. Las 267 plantas IMMEX del estado dependen del flujo constante de insumos y productos terminados por esta ruta.

Para quienes necesitan transitar hoy, las rutas alternas incluyen el Arco Norte (si no está bloqueado) o la carretera federal libre Querétaro-México. Para la autopista México-Pachuca se recomienda la federal Pachuca-México, y para la México-Cuernavaca la carretera federal libre.

La respuesta del gobierno

La Secretaría de Gobernación emitió un comunicado afirmando que "no existe razón para la movilización" y que se han destinado más de 3,400 millones de pesos a apoyos para el campo y el transporte. Sin embargo, los dirigentes de ANTAC y FNRCM sostienen que los acuerdos firmados en noviembre de 2025 siguen sin cumplirse.

El diésel, uno de los detonantes del conflicto, se vende hoy a un promedio nacional de $28.30 por litro, con picos superiores a $30 en algunas estaciones del sureste y la Península de Baja California. El gobierno ha aplicado subsidios al IEPS por tres semanas consecutivas y negocia un tope voluntario con gasolineros, pero los transportistas exigen la eliminación total del impuesto al diésel.

El paro nacional llega en un momento de alta tensión económica: la guerra en Irán mantiene el petróleo por encima de los $100 por barril, la inversión pública cayó 44.9%, y la revisión del T-MEC en julio añade incertidumbre a la ecuación. El sector transportista, que mueve la economía del país literalmente sobre ruedas, pide que se le escuche antes de que la crisis se profundice.