El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán lleva 30 días y ya está golpeando la economía mexicana. El petróleo subió más de 70% desde inicios de año, el diésel en México aumentó $1.48 por litro, y la cadena de impacto — petróleo → combustible → fletes → alimentos → inflación — ya comenzó a moverse.
Los números del impacto
El crudo Brent pasó de $70 a más de $82 dólares por barril desde que inició la guerra el 28 de febrero. La Mezcla Mexicana de Exportación (MME) saltó de $65.63 a $81.59 por barril. El gas en Europa se disparó 40% y los precios de fertilizantes subieron casi 20%.
En las gasolineras mexicanas, el impacto ya es visible en el diésel: pasó de $26.23 a $27.71 por litro — un aumento de $1.48 en un mes. El diésel mueve el 90% del transporte de carga en México, lo que significa que todo lo que se transporta por carretera ya cuesta más.
La gasolina regular, por su parte, se mantiene contenida gracias a un pacto entre gobierno y gasolineras: el 96% de las estaciones de servicio aceptó un techo de $24 pesos por litro por seis meses. Pero ese techo tiene un costo fiscal enorme.
El dilema de México: ganar exportando, perder subsidiando
El petróleo más caro tiene dos efectos opuestos para México:
Por un lado, Pemex gana más. Cada dólar adicional en el precio del petróleo genera cerca de $11,600 millones de pesos en ingresos petroleros adicionales, según el IMCO. Si la MME cierra el año en $90/barril, los ingresos extra podrían alcanzar $406,000 MDP.
Por otro lado, el gobierno tiene que subsidiar la gasolina. Para mantener el techo de $24/litro, la Secretaría de Hacienda activa estímulos al IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), lo que reduce la recaudación fiscal. En 2022, durante la guerra entre Rusia y Ucrania, este mecanismo costó $395,400 MDP — prácticamente anulando los ingresos petroleros adicionales.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, aseguró que el impacto será "limitado" y que el escenario base del gobierno contempla un conflicto de corta duración. BBVA México estimó que en un escenario de seis semanas, la ganancia neta para México sería de $15,000 MDP. Pero si la guerra se prolonga, las cuentas cambian.
La cadena que llega a tu mesa
El impacto no se queda en la gasolinera. La cadena es directa:
El petróleo sube → el diésel sube → los fletes de transporte suben → los alimentos suben de precio → la inflación se acelera.
La OCDE ya ajustó sus pronósticos: inflación global al 4% (arriba del 3.3% anterior) y crecimiento mundial a la baja en 2.9%. Para México, El Financiero reporta que la guerra podría reducir el crecimiento del PIB del 1.8% proyectado a un escenario base de 1.0%, o incluso a -0.2% si el conflicto escala.
México no depende directamente del crudo iraní ni del Estrecho de Ormuz — importa 70% de su gas natural por gasoducto desde EE.UU. Pero sí importa más de la mitad de la gasolina que consume, y los precios internacionales de refinados sí están subiendo.
El deadline: 6 de abril
Trump dio plazo hasta el 6 de abril para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz, amenazando con destruir plantas de energía iraníes si no se cumple. Irán rechazó la propuesta. Si no hay acuerdo, la escalada puede llevar el petróleo arriba de $100/barril — un escenario donde los subsidios mexicanos se vuelven insostenibles.
Para Querétaro, el impacto llega por tres vías: costos de alimentos al alza, mayores costos industriales para los 267 establecimientos IMMEX, y presión sobre los márgenes de los 649 negocios que abrieron en el primer trimestre.
Una guerra a 12,000 kilómetros que te sube el precio del diésel, la tortilla y el flete. Así funciona la economía global en 2026.
Fuentes: OCDE, Expansión, El Financiero, CNN en Español, Bloomberg, Profeco, IMCO, BBVA México, El Independiente. Datos actualizados al 30 de marzo de 2026.